Lo que ocurre realmente cuando hace una pregunta
El texto que usted escribe se divide en unidades y después se convierte en números. El modelo aplica a esos números una enorme cantidad de operaciones aprendidas durante su entrenamiento, y obtiene una probabilidad para cada palabra posible. Elige, escribe, vuelve a empezar. No consulta ninguna base de conocimientos, no razona en sentido lógico ni tiene conciencia de decir algo verdadero o falso.
Esta mecánica lo explica todo: por qué el resultado es excelente en una carta comercial y dudoso en una suma, por qué varía de una vez a otra, y por qué hay que proporcionarle sus documentos si quiere que hable de su empresa y no de una empresa promedio.
Lo que la IA hace bien hoy
- Reformular, resumir, traducir, adaptar el tono a un destinatario.
- Extraer información estructurada de un documento mal formateado.
- Clasificar, ordenar y derivar un gran volumen de entradas heterogéneas.
- Producir un primer borrador que una persona competente corregirá más rápido de lo que habría tardado en escribirlo.
- Permitir consultar en lenguaje corriente una documentación que nadie lee.
Lo que hace mal, y que no conviene confiarle
- Todo lo que debe ser exacto al 100 %: cálculo reglamentario, nóminas, contabilidad.
- Toda decisión que comprometa la responsabilidad de la empresa sin revisión humana.
- Todo lo que exige conocer un hecho reciente que no se le ha proporcionado.
- Todo lo que requiere decir «no lo sé» en lugar de producir una respuesta.
Respuesta breve
¿Hace falta un perfil técnico en la empresa para usarla?
Para el uso diario, no: las herramientas se usan en su propio idioma. Para conectar la IA a sus datos y procesos, sí: alguien tiene que entender por dónde pasa la información y quién tiene derecho a verla. Esa función no requiere necesariamente crear un puesto, pero debe asignarse a una persona designada.